miércoles

LINEAMIENTOS PARA EL INTERCAMBIO DE SEMILLA


SEGURIDAD ALIMENTARIA ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

La privatización a través de patentes y la alteración genética de la semilla son dos de los asuntos más graves y peligrosos a los que se enfrenta la humanidad. Durante muchos años fuimos espectadores de un juego macabro en el que se apostaba por el control de la vida. El premio mayor era el control de la semilla, la herramienta perfecta para dominar la vida en el planeta. Quien controla la alimentación domina la vida humana ya que la semilla es el inicio de la cadena alimenticia.
Pero ahora que ya tenemos conciencia del juego y que el cambio climático nos alcanza con un campo abandonado, tierras agotadas, campesinos empobrecidos y sin semilla, es urgente que nos sentemos a la mesa para proteger ese premio mayor, y la única manera es regresando su control a la humanidad entera. Cada familia, cada comunidad debe tener asegurada su alimentación y eso se logra garantizando su abasto de semillas.

LINEAMIENTOS PARA EL INTERCAMBIO DE SEMILLA


El intercambio de semillas conlleva una gran responsabilidad.
¿Cómo sabemos que la semilla que estamos compartiendo es buena semilla? ¿Cómo nos aseguramos que la semilla que intercambiamos no está alterada o patentada? Porque podríamos fácilmente caer en el juego de ayudar a distribuir semilla alterada sin darnos cuenta.
Para tratar de distinguir entre los diferentes tipos de semillas necesitamos primero entenderlas un poco, porque a simple vista no son reconocibles.
Existen tres tipos de semillas:
Polinización abierta y criolla: Estas variedades PRODUCEN SEMILLAS, adaptadas a climas locales, son polinizadas por el viento, las abejas u otros insectos. El ser humano no interviene. Garantizan la seguridad alimentaria, son un regalo de la naturaleza y pertenecen a la humanidad.
Híbridas o comerciales: su casta no es fiel, requieren agrotóxicos y tenemos que pagar por ellas, están patentadas: tienen dueño.
Transgénicas: sus genes están manipulados y están programadas para no producir semillas, están patentadas y contaminan a las semillas locales. Requieren grandes dosis de agrotóxicos que matan a los polinizadores.
Te recomendamos que solo intercambies las de polinización abierta y criollas pero debido a que no contamos con laboratorios para analizar el ADN de las semillas para asegurarnos, solo tenemos una manera para reconocerlas:
La persona que las ofrece en intercambio nos asegura que la planta resultante produce semilla con las mismas características ya sea porque la ha sembrado varias veces o porque la obtuvo de una fuente de su confianza.
¿Que cantidad de semilla intercambiamos? Lo suficiente para 5 plantas, solamente semilla madre.
¿Cómo la empacamos? Puede ser en bolsitas de papel o de plástico y en el momento en que lleguemos a casa las pasamos a un frasco de vidrio en el cuál pondremos silica gel para controlar la humedad, lo colocaremos en un lugar fresco y de ser posible en el refrigerador.
Es importante también hacerle un pasaporte a la semilla que intercambiemos. Necesitamos varios datos: el nombre de la variedad, instrucciones para su siembra, clima óptimo, tiempos de siembra, su historia y el nombre de la persona que la intercambia.
Necesitamos asegurarnos que no entre ningún otro tipo de semilla al huerto porque puede contaminar la buena semilla, la polinización puede ser cruzada.


semillasinfronteras.blogspot.com

sábado

Bali- Declaración Sobre Semillas


Campesinos en resistencia defendiendo sus derechos respecto de las semillas   

Las semillas campesinas son dignidad, cultura, vida.
Hoy en día somos víctimas de una guerra por el control de las semillas. Nuestras agriculturas están amenazadas por industrias que intentan controlar nuestras semillas por todos los medios posibles. El resultado de esta guerra será determinante para el futuro de la humanidad, porque de las semillas dependemos todos y todas para nuestra alimentación cotidiana.
Un actor en esta guerra es la industria de las semillas, de la ingeniería genética, de las tecnologías híbridas y de los productos agroquímicos, que quiere adueñarse de nuestras semillas para multiplicar sus ganancias, obligando a los campesinos a ser consumidores dependientes de sus semillas. Por otro lado estamos los campesinos y campesinas, que conservamos y reproducimos nuestras semillas a través de nuestros sistemas vivos de semillas locales, campesinas e indígenas,
semillas que son patrimonio de nuestros pueblos, custodiadas y reproducidas por mujeres y hombres del campo. Nuestras semillas son una riqueza que ponemos generosamente al servicio de la humanidad.


La industria ha inventado muchas maneras de saquear las semillas para manipularlas, con el fin de marcarlas con sus títulos de propiedad industrial, y entonces obligarnos, a los pueblos campesinos del mundo, a comprar cada año sus semillas privatizadas en lugar de guardar y seleccionar nuestras propias semillas para la siguiente siembra. Sus métodos incluyen las semillas híbridas que no pueden ser reproducidas por los campesinos, los transgénicos, y la propiedad industrial sobre las semillas, patentes o certificados de obtención vegetal que son impuestos a través de tratados internacionales y leyes nacionales. Todos son métodos de robo y despojo, porque todas las semillas de la industria son de hecho el producto de miles de años de selección y cruces realizados por nuestros pueblos. Gracias a nosotros los campesinos, la humanidad cuenta con la gran diversidad de cultivos que, junto con la crianza y la domesticación de animales, hoy alimentan al mundo.

En su afán por crear monopolios y robar la los bienes naturales de los pueblos, las corporaciones y los gobiernos comprados por ellas, ponen en riesgo toda la agricultura y la alimentación de la humanidad. Unas cuantas variedades uniformes reemplazan a miles de variedades locales, erosionando la diversidad genética que sustenta nuestra alimentación. Frente al cambio climático, la diversidad es fortaleza y la uniformidad es debilidad. Las semillas comerciales reducen drásticamente la capacidad de la humanidad para enfrentarse y adaptarse al cambio climático. Por eso hemos señalado que la agricultura campesina, con sus semillas campesinas, contribuye a enfriar el planeta.

Bien saben en nuestras comunidades que las semillas híbridas y las semillas transgénicas requieren grandes cantidades de productos agrotóxicos, fertilizantes químicos y agua, lo cual eleva los costos de producción y daña el medio ambiente. Además, son mucho más susceptibles a las sequías, enfermedades y plagas, generando centenares de miles de casos de cosechas destruidas y economías familiares echadas a perder. La industria ha “mejorado” las semillas para que no puedan ser cultivadas sin la ayuda de productos químicos dañinos, para que sean cosechadas con maquinaria pesada, y que soporten preservación artificial durante las largas distancias de transporte. Pero ha dejado de lado características importantes para nuestra salud. El resultado son semillas que han perdido su valor nutricional y están saturadas de venenos químicos. Estas semillas son la raíz de numerosas enfermedades crónicas y alergias generalizadas, así como de la contaminación de la tierra, el agua y el aire que respiramos.
En cambio, los sistemas campesinos de rescate, revalorización, conservación y adaptación local gracias a la selección y a la reproducción en los campos de los campesinos, así como los intercambios de semillas entre campesinos, mantienen y aumentan la biodiversidad genética del sistema alimentario mundial, y nos confieren también la capacidad y flexibilidad para afrontar ecosistemas diversificados, climas cambiantes y el hambre en el mundo.
Nuestras semillas están más adaptadas a las condiciones de siembra locales, producen alimentos de mejor calidad nutritiva, y funcionan con alta productividad en sistemas agroecológicos sin agrotóxicos ni otros insumos costosos. Pero los híbridos y los transgénicos contaminan nuestras semillas y las ponen en peligro de extinción. Los híbridos reemplazan a nuestras semillas en sus lugares de origen y llevan a su desaparición. La humanidad no puede sobrevivir sin las semillas campesinas, y sin embargo, las semillas de las corporaciones atentan directamente a su existencia.

No debemos equivocarnos. Estamos frente a una guerra por las semillas. Y del resultado depende el futuro de todos y todas. Es a través de esta óptica que se tiene que analizar el Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (TIRFAA), para entender qué está en juego y qué posiciones se deben fijar.

El Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación

En primer lugar, es necesario ubicar el Tratado en su contexto histórico, en la historia de intentos de despojarnos de nuestras semillas. Nos queda claro que la industria y la mayoría de los gobiernos utilizan el Tratado para legitimar el acceso de la industria a las semillas campesinas guardadas en distintas colecciones mundiales. El Tratado reconoce y legitima la propiedad industrial sobre las semillas, justificando el despojo y el monopolio. En el Tratado, el lenguaje florido sobre los derechos de los agricultores deja en manos de los estados la responsabilidad de su aplicación, pero sin embargo los estados no la aplican.
Vemos el hecho de mencionar estos derechos como un intento de protegerse contra nuestras posibles protestas y denuncias.
El resultado es un tratado que legitima las leyes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en cuanto a los derechos de propiedad industrial; por ende, es legalmente vinculante en cuanto a los derechos de propiedad industrial y los derechos de los fito-mejoradores, pero permite a los estados no respetar los derechos de los agricultores, aunque utilice un lenguaje bonito.
Es un tratado contradictorio y ambiguo, un tratado que en la práctica toma el lado del despojo.
Sin embargo, esto no significa que todo esté perdido. El Tratado podría ser acogido, desde el punto de vista campesino, pero las correcciones deben ser mayores y son urgentes. Por ende, La Vía Campesina afirma que:

No podemos conservar la biodiversidad y alimentar al mundo y mientras que nuestros derechos de sembrar, guardar, intercambiar y vender nuestras semillas sean criminalizados a través de leyes que legalizan la privatización y comercialización de las semillas. El Tratado de la Semillas es el único tratado existente hasta la fecha que contempla los derechos campesinos, pero los estados no respetan estos derechos, mientras que sí respetan el derecho de propiedad industrial. Por eso, el Tratado debe dar prioridad a los derechos campesinos y éstos deben ser vinculantes. Deben ser aplicados en cada uno de los 127 países que ratificaron el Tratado.

El Tratado mismo va en contra de los derechos campesinos cuando promueve las patentes y otras formas de propiedad industrial sobre las semillas. El Tratado debe prohibir toda forma de patente; protección de variedades y sus regalías sobre semillas que se reproducen en los campos; así como toda otra forma de propiedad industrial sobre los seres vivos.

• La industria ha adquirido una inmensa deuda por apropiarse de nuestras semillas y por destruir la biodiversidad cultivada para reemplazarla por algunas variedades manipuladas. La industria debe pagar esta antigua deuda, pero esto no le da de ninguna forma el derecho de continuar apropiándose de las semillas. La industria debe pagar y también dejar de apropiarse de nuestras semillas y de destruir la biodiversidad.

• El Tratado propone el “reparto de los beneficios” de los derechos de propiedad industrial que reconoce. Estos “beneficios” son resultado del despojo de nuestras semillas campesinas. Nosotros no queremos participar del robo de nuestras semillas, rehusamos el reparto de beneficios porque no queremos derechos de propiedad industrial sobre las semillas.

Exigimos políticas públicas a favor de sistemas vivos de semillas campesinas, sistemas que estén en nuestras comunidades y bajo nuestro control. Estas políticas no deben promover las semillas no reproducibles, como los híbridos, sino que deben promover semillas reproducibles y locales. Estas políticas deben prohibir los monopolios, favorecer la agroecología y el acceso a la tierra y cuidado de los suelos. Estas políticas públicas también deben favorecer la investigación participativa en los campos de los campesinos bajo control de sus organizaciones y no de la industria. Hacemos un llamamiento a nuestras comunidades para seguir conservando con cuidado, proteger, desarrollar y compartir nuestras semillas campesinas: esta es la mejor forma de resistir contra el despojo y la mejor forma de preservar la biodiversidad.

• Los bancos centralizados de semillas no responden a las necesidades campesinas. Son museos de semillas para el beneficio de corporaciones bio-piratas. Además en esos bancos nuestras semillas están amenazadas por contaminaciones genéticas y por los derechos de propiedad industrial. No podemos confiar en los gobiernos y en el tratado para conservarlas. Nos negamos a entregar nuestras semillas a los bancos de genes del sistema multilateral y de la industria mientras siga habiendo patentes sobre las plantas, sus genes o sus partes, u otro tipo de sistemas de derecho de propiedad industrial como la protección de obtenciones vegetales que exigen regalías sobre semillas reproducidas en los campos, mientras los transgénicos continúen existiendo.

• La privatización de semillas es una amenaza seria para nuestras semillas campesinas en África, Asia y América Latina. Pero en algunos de nuestros países, sobre todo en Europa y América del Norte, el monopolio comercial de las semillas de la industria ya ha hecho desaparecer la mayoría de nuestras variedades locales. En estos países ya no podemos llevar a cabo nuestra selección campesina utilizando las variedades disponibles comercialmente, porque fueron manipuladas para no crecer bien sin muchos insumos químicos o procesos industriales. Han perdido mucho de su valor nutricional y con más y más frecuencia son semillas transgénicas. No podemos seleccionar nuestras nuevas variedades campesinas con base en las semillas de nuestros padres que se encuentran encerradas en bancos de genes. Exigimos acceso sin condiciones a las colecciones de semillas del sistema multilateral porque son nuestras semillas las que están guardadas en él.

• Nosotros campesinos y campesinas guardamos nuestras semillas en primer lugar en nuestros campos pero también en graneros y casas de semillas campesinas y en sistemas campesinos locales que constituyen también pequeñas colecciones “ex situ”. Ponemos estas colecciones “ex situ” lo más cerca posible a nuestros campos para que los campesinos mantengan control, responsabilidad y acceso a ellas. Para tomar el lenguaje del Tratado, nosotros los campesinos construimos nuestro propio “sistema multilateral”. Esta es la base sobre la que podemos colaborar con el Tratado, recordándole que él no es el único que organiza la conservación de semillas. Si el Tratado quiere colaborar con nosotros, debe respetar nuestras condiciones y nuestros derechos y prohibir los derechos de propiedad industrial y los transgénicos.

• Ya que el proceso del Tratado se lleva a cabo dentro de las Naciones Unidas, son los estados quienes adquieren responsabilidades frente a los sistemas de semillas campesinas. Sin embargo, la Organización Mundial del Comercio hace que los derechos de los fito-mejoradores sean vinculantes, mientras que los derechos de los campesinos no son respetados. Exigimos que los derechos de los agricultores sean vinculantes y los derechos de los fito-mejoradores sean subordinados a ellos. Esto necesariamente significa derogar las leyes actuales que comercializan las semillas y niegan los derechos de los campesinos. Exigimos la ratificación de leyes nacionales que reconozcan los derechos de los agricultores. La Vía Campesina hace un llamado para la pronta aprobación y ratificación de una convención de derechos campesinos dentro de las Naciones Unidas. Agricultura y semillas fuera de la OMC y los tratados de libre comercio.

• El Tratado es parte de una serie de desafíos a los pueblos campesinos e indígenas a los que nos estamos enfrentando hoy en día. El Proceso Río+20 lleva a un enfrentamiento claro entre un capitalismo disfrazado de verde y la agricultura campesina, la agroecología y nuestras semillas campesinas. La Vía Campesina actuará para defender la agroecología y las semillas campesinas que representan la esperanza para el futuro de la humanidad. Como hemos demostrado,
la agricultura campesina sostenible contribuye a enfriar el planeta y puede alimentar al mundo.
• Si los estados se comprometen a reformar el Tratado, defendiendo activa y efectivamente los derechos de los agricultores, estamos dispuestos a colaborar en el Tratado, incluso dentro de mecanismos de un comité paralelo basado en el modelo del Comité de Seguridad Alimentaria que acompaña al proceso de la FAO en Roma. Pero no vamos a abrir la puerta a una colaboración con el Tratado que nos va a enfrascar en interminables discusiones mientras que los transgénicos, los híbridos y los derechos de propiedad industrial nos despojan de nuestros campos. Cualquiera que sea la decisión del Tratado de reconocer o no a aquellos que somos los guardianes de la biodiversidad, continuaremos trabajando dentro de nuestros propios sistemas campesinos de semillas, los cuales han en el pasado y continuarán en el futuro asegurando la biodiversidad y alimentado a la humanidad.  De esta forma, estamos guardando las semillas no solo para nosotros sino también para nuestros hijos: Las semillas campesinas son patrimonio de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas al servicio de la humanidad.


Fuente original:
Revisado por la Dra. Sylvia Ma. Valls. Las negritas son de ella en institutosimoneweil.net 

jueves

Siglo XIX: la clonación de las plantas

Breve historia de la selección: desde sus orígenes hasta las biotecnologías.

Jean-Pierre Berlan. Traducción de Sharanam

Una “variedad” (según la definición del diccionario, el carácter de lo que es variado, lo opuesto a la uniformidad, la diversidad) moderna de trigo, de soja, de maíz, de colza, de tomate, etc., está constituida de plantas genéticamente idénticas. Es por consiguiente un clon, lo opuesto a una variedad.

El término clon – en sentido microbiológico de “población de organismos genéticamente idénticos” - permite centrar el análisis sobre el resultado, la homogeneidad y la estabilidad de las plantas cultivadas, independientemente del procedimiento de obtención.

El método que consiste en reemplazar una variedad de plantas por el mejor clon extraído de la variedad es inventado a principios del siglo XIX por los gentilhombres agricultores ingleses -los campesinos Ricardianos - que aplican a lo vivo los principios de la Revolución industrial, la búsqueda de la uniformidad y de la estabilidad de la producción industrial.

Estos finos observadores constatan que los cereales que cultivan, trigo, cebada, avena, «breed true to type» - cada planta conserva sus caracteres individuales de una a otra generación. Ellos no saben por qué, pero no importa. Cuando descubren una planta interesante aislada naturalmente, la reproducen y la multiplican, y si el clon demuestra ser interesante, la cultivan año tras año.

En 1836, John Le Couteur codifica la práctica de sus colegas. Ya que cultivamos variedades, razona él, y que cada planta de la variedad conserva sus caracteres individuales de una a otra generación, vamos a “aislar” las plantas que nos parecen más prometedoras para ser cultivadas individualmente (por consiguiente vamos a reproducirlas y multiplicarlas individualmente para clonarlas); más tarde seleccionaremos el mejor de los clones extraídos de la variedad para reemplazar esta variedad.

El método consiste pues en extraer los clones de una variedad para seleccionar el mejor de todos ellos. El beneficio que cabe esperar de este método depende de la importancia de las variaciones interclonales a disposición del seleccionador. Si estas variaciones son importantes, el beneficio será importante. Si son escasas, la ganancia será débil.

Le Couteur, espíritu científico y por consiguiente preciso, tiene cuidado al aplicar un término calificador de su invención. Él habla de reemplazar una variedad por un tipo puro, (“pure sort”) «cultivado- especifica él- a partir de un sólo grano o de una sola espiga». Sus sucesores, científicos profesionales, no hicieron prueba del mismo discernimiento. Y no es por azar.

¿Cómo explicar esta devoción de los seleccionadores y genetistas agrícolas a una especie de máquina a vapor – que es, además, de las más primitivas?

Lógicamente, la proposición de mejorar una variedad reemplazándola por el mejor elemento sacado de la variedad, es imparable. Se trata incluso de una tautología: se obtendrá siempre una ganancia reemplazando una variedad de objetos por el mejor. La proposición merece la pena cualquiera que sea el tipo de objeto. En el caso de organismos vivos, esta proposición es particularmente independiente de su modo de reproducción. Este último punto, que parece evidente aquí, es sumamente difícil para los especialistas porque replantea, como veremos, casi un siglo de enseñanza de genética agrícola y de la práctica de la selección.

Bio-lógicamente, en todo caso, es otro asunto muy distinto. El desarrollo más prometedor de los últimos veinticinco años en agronomía, y más generalmente en biología, es el reconocimiento del papel esencial de la biodiversidad. Prueba de esto fue la Conferencia de Río. Observamos que las civilizaciones campesinas de las que descendemos eran conscientes de que la biodiversidad los protegía contra los riesgos. Observemos que estas civilizaciones crearon la inmensa variabilidad que hoy nosotros malgastamos. El arsenal agrícola moderno (máquinas, fertilizantes, pesticidas, irrigación - es decir la energía barata, base de la pétro-agricultura industrial) ha permitido que olvidemos que la investigación agronómica debería hacer agronomía, es decir hacer que la naturaleza haga gratuitamente lo que nosotros hacemos a costa de medios industriales ecológicamente, humanamente, económicamente y socialmente devastadores - de hoy y ya totalmente caducos.

Una segunda explicación está relacionada con la propiedad de lo vivo. Una variedad, heterogénea e inestable, no puede ser objeto de un derecho de propiedad. Un clon, homogéneo y estable (reproducible de una generación a la siguiente y que desde el punto de vista ideológico es una especie de muerto-viviente), puede ser objeto de un derecho de propiedad.

Cada uno de esos muertos-vivientes puede describirse de forma lo suficientemente minuciosa como para ser distinguido de su vecino. Distinción, Homogeneidad, Estabilidad (los criterios DHE) se vuelven en Francia, durante los años 1920, los criterios del primer sistema de protección de las empresas semilleras obtentores. En 1961, el sistema francés se extiende a los países del Mercado común en el marco del tratado de la Unión para la Protección de las Obtenciones “Varietales.” Es irónico constatar que los negociadores del tratado del UPOV renuncian a definir la variedad, es decir el objeto que ellos creen proteger. El motivo de esto es fácil de explicar: la definición de DHE es la misma que la de un clon, ¡es decir lo contrario de una variedad!

Observemos que este sistema de protección protege al obtentor de que sus competidores le “pirateen” sus obtenciones, puesto que otorga al obtentor y a sus licenciados el derecho a vender las semillas del clon protegido por los criterios DHE. El sistema ignora la noción de gene y deja al agricultor libre para sembrar el grano recolectado. Para los obtentores tradicionales -excelentes agrónomos apasionados por sus plantas – eso bastaba. Para las transnacionales agrotóxicas que han tomado el control de la industria de las semillas, este sistema es insuficiente.

En resumen, la selección se esfuerza, desde hace dos siglos, en reemplazar las variedades heterogéneas e inestables y por consiguiente no apropiables, por clones propietarios. Dolly no hace sino extender esta técnica a los mamíferos. Su único interés es poner en evidencia la destrucción inmediata e irreversible de la biodiversidad que implica esta devoción bi-secular a la clonación. Con respecto a esto es alarmante - y significativo - que el INRA (Instituto Nacional de la Investigación Agronómica, en Francia) haya ilustrado la página del periódico "El Mundo" (12/11/2003) dedicada a «La Investigación agronómica y sus futuros», con una fotografía de una manada de vacas clonadas.

Por cierto, la industrialización de lo vivo y su privatización van a la par.



Fuentes:
kokopelli-seed-foundation.com/actu/new_news.cgi?id_news=180
semillasinfronteras.blogspot.com
www.yahoogroups.com/group/semillasinfronteras

Manual de producción de semillas

Manual de producción de semillas

http://www.kokopelli-seed-foundation.com/actu/new_aff_rub.cgi?code_rubrique=12


Food Inc.

Food Inc, documental de Robert Kenner postulado a un Óscar
Uno de los asuntos más importantes de esta historia es cómo dejamos sin empleo a la gente en un país y luego la usamos para que se vuelva parte de la maquinaria industrial de otro, dice el realizador.
Por Tania Molina Ramírez
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de junio de 2010, p. 8

Foto
Fotograma del documental, que se será proyectado mañana en la Alianza Francesa de San Ángel

Hoy, la gente no sabe de dónde proviene lo que está en su plato, quién lo cosechó, en qué condiciones se crió. Y las grandes empresas que dominan la industria alimentaria hacen todo para que no se entere. El documental Food Inc (2008) abre las puertas de la cocina para mostrar cómo se elaboran los alimentos que buena parte de la humanidad come. La cinta, postulada al Óscar como mejor documental, retrata una industria alimentaria dominada por pocas empresas, regida por la lógica de la mayor ganancia y no la calidad, y en la cual se abusa por igual de los trabajadores, los animales y el ambiente.
Si bien Food Inc (www.foodincmovie.com/), que llegó a ser el devedé más vendido en Amazon de Estados Unidos, está centrado en ese país, es algo que concierne al mundo entero. Es sobre unas cuantas corporaciones que controlan el sistema alimentario. No les importan las fronteras o los países, son capaces de influenciar a gobiernos de todo el mundo. A final de cuentas están más interesados en sus ganancias que en los consumidores, dijo el director Robert Kenner en videoconferencia.
También muestra el efecto de una industria en la que se conecta el abandono del campo en países como México con la migración y la explotación laboral en Estados Unidos. "Fui a la Universidad Estatal de Iowa, una universidad agrícola, les pregunté qué era lo más importante para ser granjero, y seis estudiantes güeritos me dijeron: 'aprender a hablar español'", dijo Kenner. Para mí, uno de los asuntos más importantes de esta historia es cómo dejamos sin empleo a la gente en un país y luego la usamos para que se vuelva parte de la maquinaria industrial en otro lugar.
Explicó: Este sistema depende de mano de obra que no puede defender sus derechos. Estos empleos son muy peligrosos, muy mal pagados, y la gente con derechos no los quiere. Muchos de estos trabajadores fueron campesinos (en México) que (cuando se puso en marcha el TLCAN) ya no pudieron subsistir porque no podían competir con los bajos precios del maíz y la soya subsidiados en Estados Unidos. No pueden trabajar en su país y tienen que venir a Estados Unidos a tomar estos muy peligrosos empleos (se refiere a la industria carnícola). Estos trabajadores pagan el precio, no las compañías que se benefician de su trabajo.
Por donde se la vea, la cinta podría ser catalogada de terror: el trato de criminales que reciben los pequeños granjeros que se rebelan a los dictados de las multinacionales y los trabajadores inmigrantes; el maltrato a los animales; el deterioro del ambiente; los efectos en la salud de los consumidores, y la aparente omnipotencia de las grandes empresas.
Kenner recordó que Michael Pollan, autor de The Omnivore's Dilemma: A Natural History of Four Meals (El dilema del omnívoro: historia natural de cuatro alimentos), dice en la cinta: La misma cosa que causa obesidad y diabetes en Estados Unidos causa hambruna en otras partes del mundo porque estamos subsidiando el maíz y la soya. Bajamos el precio y dejamos sin subsistencia a los agricultores del tercer mundo y hacemos que los estadunidenses sean obesos al darles comida que ya se probó que no es sana.
Y peor: ahora la primera causa de muerte en México es la diabetes.
Además de Pollan, en la cinta también es un referente Eric Schlosser, autor de Fast Food Nation, obra fundamental sobre estos temas.
En Food Inc también se habla sobre las patentes a las semillas y los transgénicos. Pone especial énfasis en las condiciones en que se crían pollos, cerdos y vacas. Y llega a la conclusión de que la comida barata tiene muy altos costos ocultos.
Continuó: Si toda la gente del mundo come como los estadunidenses, necesitamos cinco planetas para mantenernos.
El director dijo que ve con optimismo la administración de Barack Obama: Los estándares de lo orgánico son más sólidos, se discuten demandas legales contra grandes corporaciones, mejora el etiquetado para que la gente sepa qué está comiendo, y Michele Obama plantó un jardín orgánico. Pero aún nos enfrentamos a poderosas corporaciones. Los cambios vendrán muy lentamente.
Costo de la diabetes
Siguió: Obama habla sobre una reforma al sistema de salud, pero no podremos costearnos esta reforma hasta que arreglemos el sistema alimentario, debido al costo enorme de los enfermos de diabetes y males relacionados con la alimentación.
Opinó que un país como México debe luchar por la soberanía alimentaria y recordó que se asombró de la maravilla de alimentos en Oaxaca, donde estuvo invitado por la gira de documentales Ambulante, hace un par de meses.
¿Cómo desarrolla sistemas regionales y locales en todo el mundo que no estén enfrentados a los alimentos subsidiados de otros países?, planteó.
Tengo esperanza en que hay un creciente movimiento alimentario que enfrentará estas corporaciones, y en que habrá consumidores que tengan el poder de cambiar el sistema, concluyó.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/06/02/index.php?section=espectaculos&article=a08n1esp

lunes


Hambre en AL no es falta de alimentos sino de acceso a ellos: FAO

Alta volatilidad en los precios de productos básicos dificulta el acceso para los más pobres, refiere el organismo de la ONU.

Afp
Publicado: 26/04/2010 18:18

Panamá. En América Latina el problema del hambre que afecta a 53 millones de personas no se debe a la escasez de alimentos, sino a la falta de acceso a ellos por amplios sectores de la población, advirtió este lunes la FAO.
"El problema del hambre en América Latina no es un problema de producción de los alimentos sino del acceso a ellos, ya que en su conjunto la región produce más alimentos de los que necesita", dijo el director de políticas de la oficina de la FAO para América Latina y el Caribe, Fernando Soto, en la 31 Conferencia Regional de la organización, inaugurada en Panamá.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), América Latina y el Caribe se caracterizan por una alta volatilidad de los precios de productos básicos, especialmente los alimentos, lo que dificulta su acceso para los más pobres.
La inflación, el desempleo, la disminución de las remesas y los altos precios alimentarios han reducido los ingresos reales de los segmentos más pobres de la población y han agravado sus dificultades de acceso a una alimentación adecuada.
América Latina "es una región exportadora principalmente de cereales" donde algunos países sudamericanos "son exportadores netos" de trigo, maíz y carne, algo que no ha impedido que tras la crisis el número de hambrientos haya ascendido a 53 millones de personas en la región, el mismo de hace 20 años, dijo Soto.
"Todavía la pobreza es muy elevada y una buena parte de la población no tiene los ingresos suficientes y aunque los alimentos estén disponibles no hay como comprarlos", añadió.
La FAO considera que los países deben incrementar su producción agraria y pesquera, centrándose en la producción agrícola familiar donde se facilite el acceso de los pequeños productores a la tecnología, a las semillas mejoradas y a los créditos bancarios para sufragar los costos de la cosecha.
"Cuando hablamos de acabar con el hambre y la pobreza estamos hablando de un objetivo de desarrollo humano donde la gente es autónoma y puede satisfacer sus necesidades y ahí entra la agricultura familiar", dijo Juan Carlos García, coordinador del proyecto América Latina y el Caribe sin Hambre, de la FAO.
"La FAO está viendo con muy buenos ojos y apoyando a los gobiernos que están tomando medidas para revalorizar la pequeña agricultura y para aumentar la producción interna de alimentos", añadió Soto.
Sin embargo, "el problema es que cuando lo has abandonado tanto tiempo (los pequeños sectores de productores para favorecer a los sectores exportadores) no lo tienes para mañana", explicó García.
Otro problema en la región es el aumento de la inseguridad alimentaria en el Caribe, donde se pasó de 7.5 a 7.6 millones de hambrientos producto de las catástrofes naturales y el alza de los precios.
"La disminución del hambre es un conjunto de medidas que tiene que ver con la generación de empleo, el mejoramiento de los ingresos y la salida de la pobreza", algo que si se cumple "puede erradicar el hambre en América latina en una generación", puntualizó García.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/04/26/hambre-en-al-no-es-falta-de-alimentos-sino-de-acceso-a-ellos-fao

viernes

Seeds for Food

Photo: Fresh food full of vitamins and mineral elements in the Sahara desert (Tindouf area, S.W. Algeria) grown from seeds collected by people in developed countries (UNICEF’s family garden and school garden project).

WE COLLECT THE SEEDS OF VEGETABLES AND TROPICAL FRUITS

Let us banish hunger and poverty from the world!

In 2005 I was invited by UNICEF ALGERIA to work as an advisor for the project “Family and school gardens in the Saharawi refugee camps of South-East Algeria”.
Our preliminary study proved that we can teach families and school children in these Saharan refugee camps (most refugees being nomads and fishermen, with some having lived there for more than 30 years), how to build small gardens and to grow food for themselves.
We trained them to grow fruits and vegetables in this harsh environment with a minimum of water and fertilizer input. This was achieved with the use of a special water-stocking soil conditioner.
In this part of the Sahara (the area around the city of Tindouf) there are two seasons;
(1) The autumn-winter season (September–January), when vegetables such as lettuce, beets, carrots, onions and parsley can be grown.
(2) The spring-summer season (February–August), which is too hot for vegetables, but when a variety of tropical fruits such as melons, pumpkins, peppers, avocados, papayas and eggplants can grow.
With the abundance of space in these camps, the planning and layout of gardens is not an obstacle.  By using the water-stocking soil conditioner, a small amount of irrigation water suffices in enabling continuous plant growth. Unfortunately, we suffer from a lack of the seeds that are required to grow the fruit and vegetable plants.
Seeds for Food is not requesting any financial aid or assistance.
As the purchase of commercial seeds is too expensive, we ask that you send us the seeds from the fruits and the vegetables that you and your family use at home.
Simply follow the five steps listed below;
  1. Rinse the seeds with water.
  2. Allow the seeds to dry on a plate (not on a piece of paper as paper sticks to the seeds).
  3. When dry, sort the seeds by species and place them in an envelope.
  4. Label each envelope with it’s appropriate species name.
  5. Mail them to the address below.
Contact Information:
Mailing Address:
Professor Dr. Willem VAN COTTHEM
Beeweg 36
B-9080 ZAFFELARE, Belgium

Telephone: +32 9 356 86 16
e-mail: willem.seedsforfood@gmail.com
It is a matter of survival for these people to have at their disposal healthy and nutritious food. Growing their own crops will enable them to endure the hottest period of the year. A period when food is in short supply and little else is available to eat.
We call upon you to provide a hand-up to these people in an inexpensive and user-friendly manner.
Seeds for Food believes that this project can turn out to be a world changing initiative.  The citizens of the developed world, taking steps to enable self-reliance and sustainable development in the third world.
Please feel free to group your seeds with those of friends, neighbours, and classmates.
However small your contribution, it will help to improve the living conditions of the poor.
The more seeds we gather, the more families we can help!
Together, we will contribute in combating hunger, desertification and poverty!
Thank you very much!
(Translation by Josse GILLISJANS and Nik Rasula)
www.seedsforfood.org